Agricultura detecta en Tenerife un incremento de la población de la mosca de la fruta

Cítricos, Frutos de hueso,guayabos, nispereros e higueras, los principales afectados. Para un control efectivo de la plaga es necesario retirar los frutos caídos, la colocación de trampas con atrayentes y aplicaciones fitosanitarias si fuera necesario, según se destaca desde Agrocabildo.
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La mosca de la fruta puede mermar la producción en los campos.

Los agricultores de Tenerife tendrán que reforzar las medidas para evitar que la mosca de la fruta perjudique a sus cultivos al detectar la Consejería Insular de Agricultura un aumento de la población de este insecto, que afecta principalmente a cítricos, como naranjos y mandarinos; además de melocotoneros, durazneros y nectarinos, guayabos, nispereros e higueras.

En este sentido, desde Agrocabildo se destaca que para un control efectivo de la plaga es necesario realizar un manejo integrado que incluya la retirada de frutos caídos, la colocación de trampas con atrayentes y, en caso necesario, las aplicaciones fitosanitarias en los momentos adecuados.

Las trampas para la mosca de la fruta pueden cebarse con atrayentes sexuales o atrayentes alimenticios. Éstos últimos son los más recomendables ya que están especialmente formulados para la atracción de las hembras de la mosca de la fruta, que son las que producen el daño en los frutos, según se destaca.

A un metro y medio del suelo

Desde dicho departamento se resalta que existen en el mercado distintos tipos de trampas con diferentes formas (cónicas, semiesféricas, cúbica), pero también se pueden elaborar trampas con botellas plásticas de agua de 1.5 litros, a la que se realizan cuatro o cinco orificios de 8 milímetros de diámetro a unos ¾ de su altura. Además, se puede colorear de amarillo la zona de los orificios para facilitar la entrada de las moscas en el interior de la botella.

Las trampas se deben colgar de modo que queden situadas en la cara sur del árbol, a un metro y medio del suelo y algo protegido por el follaje para evitar que queden expuestas al sol.

La densidad de colocación de trampas dependerá de su uso que se necesite. Así, para la detección de la plaga se necesitan 10 trampas por hectárea, que equivale a aproximadamente 1 trampa por 40 árboles); sin embargo para la captura masiva es preciso colocar entre 50 y 70 trampas por cada 10.000 metros cuadrados, que equivale a 1 trampa por cada 6-9 árboles).

Agrocabildo recomienda, por otro lado, que las trampas deben colocarse un mes antes del cambio de color del fruto, aún estando verde, e incluso desde el cuajado del fruto en cultivos muy sensibles, como durazneros o guayabos.

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