Una investigación determina que Tenerife fue potencia vitivinícola en el siglo XVII

El Cabildo presentó un estudio sobre el término Tenerife wine a lo largo de la historia como paso previo al diseño de estrategias promocionales y de comercialización de los vinos que se elaboran en la Isla.
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Un momento de la presentación del libro Tenerife wine.

Un estudio ha determinado que Tenerife se convirtió en potencia de vitivinícola a mediados del siglo XVII con exportaciones al Reino Unido y Estados Unidos, circunstancia que se conoce a raíz del estudio que encargó el Cabildo sobre el uso del término Tenerife wine a lo largo de la historia con el objetivo de enriquecer y conservar el legado cultural asociado a este producto como paso previo a su empleo en diferentes acciones promocionales y divulgativas. “Este proyecto nace para materializar un reto que nos pusimos hace tres años: comenzar la tercera revolución del sector tras las realizadas en el campo y las bodegas”, manifestó el presidente del Cabildo, Carlos Alonso.

‘Tenerife Wine: el comienzo de una historia’, un exhaustivo estudio realizado por el investigador Carlos Cólogan que ha contado también con el apoyo de Cajasiete y Mutua Tinerfeña, servirá como herramienta para poner en valor la historia de los vinos de Tenerife y, paralelamente, mejorar la comercialización del producto.

El consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jesús Morales, recordó que “ningún vino del mundo tiene la historia que tiene el vino de Tenerife, por lo que era necesario rescatarla para se convierta en un patrimonio de todos y en una herramienta para la comercialización”; resaltando el viceconsejero del Sector Primario, Abel Morales, las medidas que se están impulsando para que se produzca el “relevo generacional” en este sector y a la necesidad de vincular el sector primario con el turístico.

Durante el acto se nombraron también a los dos primeros ‘Embajadores de los vinos de Tenerife’, título que ostentan desde ayer el prestigioso sumiller Josep Roca i Fontané, de El Celler de Can Roca, considerado durante dos años el mejor restaurante del mundo, y el cantante Juan Carlos (Caco) Senante.

Historia

Hace varios meses se encontraron referencias expresas al uso del término Tenerife wine en la venta y exportación fuera de la Isla (Reino Unido y Estados Unidos) durante los siglos XVII y XVIII en varios archivos documentales de comerciantes locales, según explicó Carlos Cologan.

La segunda mitad del siglo XVIII fue un tiempo fascinante porque en ese período se mezclaron los ingredientes que dieron lugar al mundo moderno. Por una parte emergió un movimiento intelectual de ámbito europeo denominado la Ilustración, con una visión más moderna y científica del mundo, que dio lugar a que se fraguara la fundación de la nueva nación americana y llegase la revolución francesa. Además, tras la guerra de la independencia americana, la economía mundial resurge vigorosa y el comercio, que ya era globalizado, pasa a ser dominado por el mundo anglosajón con Inglaterra a la cabeza y unos Estados Unidos como la nueva gran nación americana. A todo esto se incorpora a la escena mundial Australia y las colonias orientales de Inglaterra como eran India y China.

Grandes exploradores que paraban en Canarias

En todo ese proceso, las Islas Canarias fueron testigos privilegiados de todos y cada uno de estos hechos. Por una parte porque recibían en sus viajes a los más grandes exploradores del XVIII. El capitán James Cook, La Perouse, Borda, Bligh, la First Fleet y un sinfín más de marinos y científicos que dejaron una huella en la isla de Tenerife que perdurará para siempre. Estas escalas, como ha quedado suficientemente acreditado, se debieron a la necesidad del abastecimiento de vinos y otros suministros esenciales para sus largos viajes.

Gracias al dinamismo exportador vitivinícola que mantuvo Tenerife desde mediados a finales del siglo XVIII, los comerciantes locales pudieron tejer una red de relaciones comerciales inédita hasta entonces. Tener la oportunidad de poner en un mismo texto a George Washington, Robert Morris, Benjamin Franklin, el rey Carlos III, ministros como Floridablanca, embajadores como Aranda, virreyes como los Gálvez o Branciforte, a los que se unirán también lo más granado de la marina británica como el conde de Sandwich, John Jervis, Horacio Nelson y los nobles franceses en el exilio, solo lo puede hacer algo tan común a todos como fue el vino de Tenerife.

Según explicó el investigador, el vino de Tenerife o Tenerife Wine fue la “mejor divisa para la Isla”, que permitió que se mantuviese a flote desde el punto de vista económico durante el siglo XVIII.

El vino fue la tabla de salvación en todos los sentidos. Pero, por encima de todo, permitió a la Isla ser relevante en un mundo globalizado, conocida entonces como una de las islas del vino conjuntamente con Madeira. El vino de Tenerife, como también el de Cádiz y Málaga, eran los únicos productos agrícolas españoles que se embarcaban hacia América cuando lo normal era traer desde allí todo tipo de productos.

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