El relevo generacional en la viticultura pasa por la profesionalización, tecnificación y modernización

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Estas son algunas de las conclusiones extraídas del encuentro Rewine sobre los retos de este sector.
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Unas jornadas destacan medidas para favorecer el relevo generacional en el sector vitinícola.

Profesionalización, tecnificación, modernización, revalorización de la viticultura, y tradición familiar, son aspectos claves para garantizar el relevo generacional en el subsector vitivinícola canario.

Estas son algunas de las conclusiones extraídas del encuentro Rewine sobre los retos de este sector, celebrado el pasado mes de noviembre en Arrecife, Lanzarote, y organizado por el Aula de Enoturismo y Turismo Gastronómico de la Universidad de La Laguna, bajo el patrocinio del área de Agricultura del Cabildo de Lanzarote y la Fundación Cajamar de Canarias.

El subdirector del Aula, Gabriel Santos, acompañado por la técnico María Ponte, presentaron esta semana al director de Agricultura del Gobierno de Canarias, César Martín, los resultados de esta jornada en la que ambos participaron junto a jóvenes viticultores, bodegueras y bodegueros de cada una de las islas con producción vitivinícola -Alberto Santana, Alejandro Padrón, David Rodríguez, Fátima Hernández, Jorge Rodríguez, Bárbara Palacios, Vicente Torres y Alejandro Rodríguez- para debatir y reflexionar sobre el futuro de la vitivinicultura en el Archipiélago.

La edad media, 70 años

En el encuentro también estuvieron presentes representantes de las Denominaciones de Origen de Vinos de Tacoronte-Acentejo e Islas Canarias y estudiantes relacionados con esta actividad.

Durante la cita se explicó que el envejecimiento de los viticultores -la edad media está en los 70 años- constituye un contexto preocupante y con graves consecuencias para todo el sector primario. Como factores para favorecer este relevo generacional se señalaron la formación; la modernización; la innovación en tecnología; el hecho de entender el campo como una empresa, lo que implica buscar el apoyo de otros profesionales; trascender la tradición hacia la construcción de un proyecto empresarial que sea rentable; contar con una buena estrategia de comunicación y comercialización; y la apuesta por la calidad, entre otros.

Ayudaría a promover la incorporación de jóvenes al sector, contar con más medidas específicas para este subsector, desarrolladas desde las administraciones; una mayor valorización del trabajo y del producto final por parte de los bodegueros y bodegueras y también de los consumidores/as.

Además, acciones que pongan en valor el papel de la mujer; el pago de un precio justo por la uva; apostar por el arrendamiento de tierras y el alquiler de maquinaria; buscar nuevas estrategias para disminuir los costes de producción, reducir las trabas burocráticas, fomentar el emprendimiento; mejorar y aumentar los canales de difusión y promoción para acercar el proceso de elaboración y postproducción del vino a las personas -población de las Islas y turistas- que no están en contacto con éste y dar a conocer el mundo del vino desde dentro.

Se insistió también en la necesidad de establecer nuevos mecanismos que se encarguen de poner en contacto a viticultores tradicionales que cuentan con terrenos y experiencias con nuevos jóvenes, para potenciar esta actividad en las Islas.

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