Delgado: "Si llega el verano y no tenemos agua, los cultivos se mueren"

Ángela Delgado destaca que el agricultor de papas ha recuperado la "ilusión" y la producción anual se acerca a los 8 millones de kilos, tubérculos que se comercializan a una gran cadena de alimentación.
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1 / 3 - Ángela Delgado advierte que el ataque de la polilla reducirá, un año más, la producción de papas en Tenerife.

El sector de la papa es uno de los más importantes, junto al plátano, en la comarca del Sur de Tenerife, en particular, y en la Isla y Archipiélago, en general. El trabajo constante realizado ha permitido que este tubérculo esté recuperando no solo las cotas que tenía hace unas décadas, sino además las expectativas son muy halagüeñas.

La consecuencia directa se refleja en que el agricultor se ha ilusionado de tal manera que ha puesto en producción huertas abandonadas o dedicando explotaciones completas a sembrar papas. En este sentido, Ángela Delgado, presidenta de la Cooperativa Agrícola de San Miguel de Abona (Casmi) y de Asaga-Asaja Canarias, ha conseguido, junto a su equipo de trabajo, incentivar a los agricultores tinerfeños y ya recolectan alrededor de 8.000.000 de kilos anuales, producción que se venden a distintas superficies comerciales y supermercados.

-El sector de la papa ha logrado impulsarlo con las múltiples gestiones desarrolladas en estos años. ¿Ha sido el éxito de la constancia?

-Creo que sí. En San Miguel de Abona si de algo podemos presumir es que tenemos una cooperativa fundamentalmente papera, entidad que nació en 1959 y que va camino de cumplir 60 años. Después de muchos problemas y vicisitudes que ha pasado el sector, hoy podemos decir que Casmi sigue en pie y que vuelve a tener cooperativas hermanas tanto en el Norte como en el Sur. En concreto, ya somos cuatro las que estamos soportando grandes suministros de papas en Tenerife.

-¿Se podría considerar que ha devuelto la ilusión a muchos agricultores?

-Sí, es una manera de ilusionar. Antes éramos muy buenos agricultores, cultivábamos muy bien y luego metíamos las papas en cámaras hasta que alguien viniera a preguntar por ellas. Este sistema ha cambiado porque desde hace cinco años dimos el paso de buscar un gran cliente y comenzar a trabajar al revés. Esto ha supuesto que busquemos a agricultores que se impliquen en la siembra de papas para poder suministrar a ese gran cliente.

-Cuando usted trasladó esa necesidad, ¿Cómo fue la reacción del agricultor?

-Nos encontramos de todo.  Nos encontramos agricultores desilusionados, a los que otras cooperativas les debían mucho dinero, además de problemas porque habían pasado años muy malos. Pero ahora hay una ilusión y un futuro en el mundo de la papa que no queremos perder.

-Las papas, como ha comentado, se están vendiendo en superficies comerciales de gran implantación en el Archipiélago y referente de los consumidores. ¿Cuál es el volumen que actualmente se comercializa?

-Entre 7 y 8 millones de kilos es la producción anual que se comercializa. Solo en la gran cadena de alimentación que  compra nuestras papas hemos triplicado las ventas en unos años. En 2013 vendía 2,4 millones de kilos, ahora ya roza los 6,5 millones al año.

-¿La singularidad de la papa canaria ha sido esencial en esta introducción en el mercado?

-Sí. Nuestra papa, la que se produce en Tenerife, tiene una mejor materia activa y  se traduce en una mejor calidad tanto para freír como para guisar. Tenemos la excelencia en este aspecto.

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-¿Se puede incrementar la producción de papas o se ha tocado techo?

-No hemos tocado techo. El volumen de producción sigue subiendo y ya tenemos nuevos clientes, como una pequeña cadena de supermercados, interesados en vender papas de aquí. Vamos creciendo.

-Entre los grandes problemas que tiene el sector agrícola están las plagas. ¿Una preocupación de obligada convivencia?

-Sí, de obligada convivencia y que, además, puede provocar que muchos agricultores dejen de plantar. En el Sur, las producciones están a la mitad con respecto al año anterior como consecuencias de las inclemencias climáticas. En marzo y abril tuvimos tiempo del Sáhara, después granizó y otra vez calimas. Todo esto ha provocado daños en las cosechas de papas, que más bien quieren frescura y lluvia. En el Norte ha habido lluvia, no la suficiente, pero hay un ataque de polilla bestial, con lo cual las previsiones son que las producciones desciendan a menos de la mitad.

-¿La rotación de cultivos es esencial para evitar determinadas plagas?

-Es fundamental. En el Norte, al ser de secano, se rota más con cereales; sin embargo en el Sur es todo regadío y aquí son muy complicadas las rotaciones.

-Papas de secano y regadío. ¿Existen diferencias notables entre papas del Norte y del Sur debido a esa singularidad?

-Sí. La papa del Sur tiene más agua al ser de regadío, pero cada una tiene su nicho en el mercado y precisamente nosotros lo que intentamos es evitar la competencia. Es decir, organizamos a los agricultores de manera que nos complementemos unos a otros. Para ello, planificamos las plantaciones de forma que el Sur aprovecha su mejor cualidad, que es ser papa temprana, de marzo a mayo; mientras que el Norte produce de junio a  agosto. De esta forma estabilizamos los mercados y no rompemos los precios.

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-La polilla guatemalteca se sufre desde hace casi dos décadas. ¿Se ha convertido en el terror de los agricultores?

-Sí, totalmente. No hay forma de controlarla. No tenemos ningún veneno que acabe con los distintos estados larvarios de este insecto. Ya no solo afecta al Archipiélago y se han detectado focos en Asturias, Galicia y Murcia. Este insecto parece imparable.

-¿Sabe la cantidad de papa afectada y tirada en la presente campaña debido a la polilla?

-No, todavía no las manejamos. En el Norte ya advierten que podría haber dañado al 25 por ciento de la cosecha, pero hasta que no termine la campaña no tendremos cifras.

-¿Cómo es la relación con la Administración?

-No puedo quejarme. Cuando se habla con educación, respeto y conocimiento de causa las puertas deben abrirse sea cual sea el color y el político. Con la fuerza de la verdad por delante se llega a cualquier parte. Por tanto, la relación es buena y cercana.

- A pesar ello, tuvo que dar un golpe sobre la mesa para saber qué pasaba con la desaladora de Fonsalía

-Bueno, es un diálogo que llevaba prácticamente un año. El verano pasado fueron los agricultores de Guía de Isora los que pidieron que Asaga mediara en el tema del agua, debido a la sequía tremenda que se registró en 2016. A partir de ese momento comenzamos a reunirnos para que esta infraestructura comenzase a abastecer al campo y, después de diversas reuniones con la Administración, entendíamos que era importante que el Cabildo y el Gobierno regional explicasen a los agricultores la situación y las medidas para poner en marcha este recurso. El agricultor no es fuera de razón y si se nos explican los problemas sabemos entenderlos. Si las cosas no salen a tiempo, también se deben comunicar con antelación. Lo que no podemos llegar al primero de julio, con el cambio de dulas, y decir que  no salió. Si llega el verano y no tenemos agua, los cultivos se mueren. Como siempre digo, un agricultor que abandona es muy difícil que vuelva al campo.

-El Cabildo se comprometió que la desaladora isorana de Fonsalía entrase en servicio, como muy tarde, a finales de este mes. ¿Sabe cómo está la situación actualmente?

-Va bastante avanzado y probablemente se adelanten las fechas de entrada de agua desalada a la balsa de Balten.

-¿Bajo su punto de vista qué hace falta para que el campo siga progresando?

-Se necesitan una conjunción de medidas. Es muy importante que las ayudas lleguen en tiempo y forma, así como que se consoliden para que el agricultor pueda seguir accediendo a ellas, pero también es fundamental que tengamos agua e impulsar la comercialización, entre otras.

 

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