Marrero: "las administraciones públicas tienen que ayudar para que el agricultor pueda producir"

El presidente de Cumbres de Abona, Manuel Marrero, afirma a www.campoymar.eu que "la actual normativa del suelo dificulta el trabajo al agricultor y si para cualquier cosa tienes que presentar un proyecto, como para levantar un muro o un sistema de riego, acabas tirando la toalla". De este modo, considera importante que la nueva Ley del Suelo entre en vigor lo más rápido posible.
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1 / 3 - Manuel Marrero afirma que los agricultores están dispuestos a colaborar en la desalación del agua.

La bodega comarcal Cumbres de Abona, situada en el municipio de Arico (Tenerife), ha impulsado no solo el sector vitivinícola de Canarias con la obtención de importantes premios y reconocimientos tanto a nivel insular, como regional, nacional e internacional, lo que avala el cariño, esfuerzo y mimo de los agricultores para obtener una uva de calidad que permita la elaboración de unos caldos que se superan cada año. Pero además, desde dicho complejo ha llevado a cabo una apuesta clara por la diversificación del campo con el fomento del cultivo de setas y la siembra de olivos.

La incasable labor de la junta directiva en esta bodega, con Manuel Marrero como presidente, ha servido para dinamizar el campo del Sur de Tenerife, en particular, y de la Isla y del Archipiélago, en general. De hecho, las distintas iniciativas puestas en marcha han servido para que la ciudadanía recupere la ilusión de volver a trabajar la tierra como se hacía antes de la llegada del turismo.

-¿Cómo está la viticultura en el Sur de Tenerife, en particular, y en la Isla, en general?

Veo bien al sector vitivinícola, a pesar de que llevamos dos años sufriendo las consecuencias del cambio climático. Durante este tiempo ha habido una merma en la producción, pero el sector vitivinícola en el Sur de Tenerife tiene mucho futuro debido a que es una zona muy sana. De hecho, aunque viene una producción cortita,  la calidad será impresionante porque hay buena vegetación, no hay enfermedades en la viña y tenemos una muy buena luminosidad. Yo, desde luego, si volviera a ser joven hacia plantaciones de viña.

-Dice que la producción de este año viene corta, ¿se debe al cambio climático al que hace referencia?

Todo influye y tampoco nos podemos olvidar la escasez de agua que estamos soportando en los campos.  La viña también es vecera y cada cuatro o cinco años produce menos uva. Gracias a las reconversiones que hicimos en su momento, tanto para recuperar las variedades autóctonas como las variedades mejorantes, vamos a tener una producción media en la presente vendimia. Nuestra cepa más importante, la listan blanco y que supone el 80 por ciento de las cepas que tenemos en el Sur de Tenerife, no ha producido como es habitual en ella. El año pasado la merma se debió a los calores exagerados que tuvimos en diciembre y enero. Estas viñas producen dos racimos por yema, pero este año hay dos racimos por parra. Dicha circunstancia provoca que tengamos un 50 por ciento con respecto a un año normal. Es una pena porque hoy en día contamos con unos grandes vinos con fama y premios nacionales e internacionales, pero todas las bodegas vamos a tener problemas por la falta de uva.

-Teniendo en cuenta la situación actual, ¿la vendimia de este año será peor que la del 2016?

No, la del 2016 fue muy mala. La vendimia de este año será un poco mejor que la anterior.

-La calidad, ¿clave del éxito?

Las producciones se están vendiendo muy bien gracias a la calidad de los caldos que se están elaborando en todas las bodegas del Sur de Tenerife. Hemos pasado, por tanto, de unos años donde sobraba el vino a años que tenemos toda la producción vendida en marzo, circunstancia que hace que tengamos futuro por delante. Ahora bien, para que ese futuro se consolide se debe agilizar la Ley del Suelo para dejar trabajar en condiciones a los agricultores. El que necesite hacer una pista hay que dejarlo porque ya no se pueden llevar los aperos al hombro y es básico que podamos acceder a las fincas en vehículo. De hecho, para arar tenemos que utilizar tractores y no con una mula. En definitiva, las administraciones públicas tienen que ayudar y facilitar para que el agricultor pueda producir y en este proceso es una pieza clave diseñar estrategias para contar con agua. Sin agua lo pasaremos muy mal, pero si tenemos agua podemos ser autosuficientes.

Una apuesta por la desalación

-La preocupación por el agua en el sector agrícola es evidente. ¿Qué solución podría llevarse a cabo para acabar con este problema?

Soluciones hay, pero son costosas. Al no llover hay que producir agua. Estamos rodeados por un "charco" y lo que se debe hacer es quitarle la sal para que se pueda utilizar en la agricultura. Para ello, se deben emplear las energías limpias. Un molino de los 150 que tenemos en Arico podría utilizarse para desalar y otro para impulsar el agua hasta la gran balsa de Archifira (Fasnia) y desde este recurso hídrico incorporar el agua a los tres canales de distribución que llegan hasta Adeje y el Valle de Güímar. Es decir, tenemos toda la infraestructura hecha, por lo que solo es necesario desalar y elevar el agua hasta el embalse.

-Para desarrollar este proyecto es necesario una inversión muy potente, ¿de dónde podría salir el dinero?

Evidentemente hace falta mucho dinero, pero cosas más caras se han llevado a cabo. Dinero hay en Europa para financiar este tipo de proyecto, así como en Madrid y en el Cabildo, Gobierno regional y ayuntamientos. Los agricultores también estaríamos dispuestos a aportar parte del dinero si fuera necesario. Siempre hemos estado vinculado con el agua, bien comprando acciones o aportando dinero para galerías, por lo que podríamos invertir para un par de molinos y una desaladora.

-¿La administración pública está implicada con la problemática del sector?

La administración pública se implica, pero poco y se debe implicar mucho más. Nos hacen falta desaladoras en el Sur y en el Norte impulsando constantemente agua a los embalses. Además, se deben pone en marcha actuaciones que eviten que el agua de lluvia llegue al mar. Yo he visto el barranco Santos tres meses corriendo y toda esa agua se ha perdido en el océano. Eso no puede ser y se deben tomar medidas urgentes porque con poco que llueva, contando con la infraestructura adecuada, se podría recoger mucha agua.  Estamos tirando oro al mar.

El éxito del vino y del aceite

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-¿El vino del Sur de Tenerife está en cuotas nunca vistas

Sí. En los dos últimos concursos, Agrocanarias y La Alhóndiga, más del 50 por ciento de los premios han venido para el Sur tinerfeño. Eso quiere decir que la calidad está aquí y no cabe la menor duda.

-Desde hace tiempo los vinos de Cumbres de Abona no solo se beben en Canarias, sino en muchos países. ¿Es fruto de un trabajo constante en ofrecer calidad?

Sí. Se nos conoce en muchas ciudades mundiales y nunca nos hemos desorbitado en precios. Una botella en el mercado internacional ronda entre los 10 y 12 euros. Los vinos en la bodega salen al consumidor entre 4 y 7 euros.

-¿El relevo generacional es una realidad o se está produciendo un abandono paulatino de las huertas?

Con la crisis algo se ha recuperado, pero son muchos los contratiempos que tiene el agricultor. La actual normativa del suelo le impide trabajar y si para cualquier cosa tienes que presentar un proyecto, como para levantar un muro o un sistema de riego, acabas tirando la toalla. Al agricultor hay que ayudarlo y no perseguirlo, ni machacarlo. Es necesario que los partidos acepten la Ley del Suelo y que el 22 de este mes todos los grupos se vuelquen a aprobar esta norma, que algo sí nos ayuda.

-Entonces la Ley del Suelo, ¿clave para el sector?

Será importante, pero no la panacea. Por lo que conocemos eliminará algo de burocracia. Es fundamental que deje trabajar al que quiera trabajar. Al agricultor no le gusta vivir de limosnas, ni mendigar, ni estar todos los días de rodillas pidiendo permisos en la administración pública, sino hacer las cosas que necesita para hacer funcional el campo sin llevar a cabo barbaridades.

-Turismo y agricultura, ¿un buen binomio?

Hace 20 años los productos del campo del Sur de Tenerife prácticamente no se veían en los hoteles, pero esa tendencia está cambiando afortunadamente con las distintas actividades que se han llevado a cabo para promocionar el sector agrícola y ganadero de la comarca. Cada vez más nuestros vinos, quesos, papas y hortalizas, entre otros, tienen más presencia en el sector hotelero y de la restauración. La actividad Gastrosur, iniciativa organizada por el Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife (CEST) en Cumbres de Abona, ha sido muy buena porque ha puesto en contacto a hoteleros, agricultores, ganaderos, restauración y administración pública.

-Cumbres de Abona no solo es vino. ¿Cómo está el sector del olivo?

Va muy bien. La producción de aceite está casi toda vendida y la calidad es buenísima, al nivel de los mejores aceites de España. El sol que nos alumbra y los alisios dan a la aceituna una especial característica y ello se traduce en calidad. De hecho, hemos obtenido el premio del mejor aceite de Canarias con Medalla de Oro en el concurso Agrocanarias. En todas las Islas se están dando buenos aceites y podremos ser autosuficientes si este cultivo se sigue impulsando. Ahora bien, necesitamos que la Consejería de Agricultura, de una vez por todas, incorpore al olivar en las ayudas del POSEI para equiparlo con los otros sectores.

Alrededor de 150.000 olivos

-¿En la actualidad qué cantidad de aceite se está produciendo?

En la provincia de Tenerife ya hay sembrados unos 150.000 olivos. Solo Cumbres de Abona ha traído 120.000 plantas y en la Isla se cuentan con 8 almazaras. En cuanto a la producción, estamos alrededor de los 70.000 kilos de aceitunas, pero cada árbol puede dar hasta 80 kilos por lo que si lográsemos recoger todos estos kilos en cada uno de los olivos la producción se dispararía. Conseguirlo es posible, pero para ello nos hace falta contar con agua para regar los árboles. También es importante la mecanización porque en unos años será muy complejo recolectar únicamente con mano de obra.

-¿Viña y olivos son compatibles en una finca?

Sí. La viña podría situarse en el perímetro de la explotación y en el centro los olivos.

-¿El aceite de Arico se está exportando fuera de nuestras fronteras?

No, todavía no. Estamos cubriendo el mercado interior y se está vendiendo  a unos precios muy buenos, pero a medida que aumente la producción disminuirá el precio de venta. El aceite de Arico es una delicatesen y eso es positivo porque nos permite comer un aceite que no es refinado. El aceite de Cumbres de Abona es como jugo de fruta, un alimento sano y saludable al cien por cien.

-¿Por dónde pasa el futuro de Cumbres de Abona, que el próximo año cumple 30 años al servicio de los agricultura?

Seguiremos potenciando la viticultura, el olivar y la gastronomía, así como que el sector turístico siga visitando la bodega comarcal para que conozca el trabajo que se desarrolla y continuar con la compra de acciones de agua para reforzar y garantizar el suministro. Además, pondremos en marcha un museo etnográfico sobre la agricultura en nuestras instalaciones.