Lanzarote impulsa un proyecto para la recuperación de los sebadales del Archipiélago

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El Museo del Atlántico se convertirá en plataforma de investigación para la recuperación de las praderas submarinas a través de un proyecto que se impulsa desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
sebadales
Un momento de la presentación del proyecto para la recuperación de los sebadales (cedida).

El Museo Atlántico de Lanzarote se prepara para convertirse en un laboratorio natural de investigación de la vida en las costas del Archipiélago con la puesta en marcha de dos innovadores proyectos orientados, el primero, a la recuperación de los sebadales y, el segundo, a medir distintas variables para calibrar el impacto de la acción humana sobre el medio marino. 

Pilar García, profesora titulada de fisiología vegetal de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), explicó que la propuesta experimental de conservación y restauración de praderas de Cymodocea Nodosa  cuenta con la preceptiva autorización del Ministerio de Medio Ambiente y el respaldo del citado centro universitario, con el que se han obtenido esquejes de ejemplares de esta planta para su posterior replantación en las inmediaciones del conjunto escultórico sumergido en la bahía de Las Coloradas.

En tres fases

El programa de acciones de este proyecto transversal en el que participan los Centros, la consultora Dracaena y la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas se realizará en tres fases. En la primera, que ya se ha ejecutado, se identificando a los ejemplares donantes para proceder a la extracción de un máximo de 75 esquejes que contengan las estructuras que garanticen el crecimiento de las plantas.

En una segunda, que se está culminando, se trasladó los esquejes a un laboratorio para su tratamiento, desarrollo y aclimatación. En la última, se trasplantarán 35 rizomas en el Museo Atlántico, en un sustrato arenoso a entre 10 y 15 metros de profundidad. El proyecto se hace extensivo, además, a una segunda área ya que prevé trasplantar otros 40 rizomas en la zona del sebadal de Punta Papagayo, tal y como recogió expresamente la autorización del Ministerio de Medio Ambiente para la recolección de fragmentos vegetativos de seba en Playa Blanca, su mantenimiento y cultivo en laboratorio y su posterior trasplante en dos localidades del LIC ESZZ15002 espacio marino del oriente y sur de Lanzarote-Fuerteventura, con fines de investigación.

La Cymodocea Nodosa, que se agrupa en praderas conocidas en Canarias como sebadales, es fundamental para la vida en el océano ya que es refugio para las larvas de distintas especies pelágicas. Estos sebadales amortiguan los efectos del oleaje y las corrientes, lo que evita la erosión y desaparición de las playas; mejoran la calidad y la transparencia del agua; producen oxígeno a través de la fotosíntesis y fijan carbono en sus tejidos para contrarrestar, de algún modo, el CO2 atmosférico. Amenazadas por la acción del hombre, la recuperación de las antiguas praderas de fanerógamas aportará beneficios ecológicos, sociales y estéticos a la zona.

Observación marina

Por otro lado, María Dolores Gelado, profesora de Química de la UPLGC, presentó el proyecto de observación marina que permitirá medir distintas variables que contribuirán a valorar el impacto de la acción del hombre sobre los océanos. Este programa pretende, además entender el funcionamiento del medio marino y sus ecosistemas; el clima; mejorar la seguridad en el mar, difundir el valor patrimonial de la zona y mejorar la conservación y la sostenibilidad del Museo Atlántico para propiciar iniciativas, proyectos de investigación y acciones científicas.

El sistema de observación que se desplegará en el Museo Atlántico dará respuesta a valores relacionados con la meteorología, la oceanografía y la biogeoquímica marina. Para ello, se valdrá de tres puntos de observación, una de fondeo principal, que dará soporte a la estación meteorológica y a la sensórica submarina; otro secundario, que sustentará el sistema de observación submarina de imagen y sonido, y una boya móvil, que servirá de soporte a una sonda multiparamétrica y a una cámara submarina.

Los resultados de esta monitorización contribuirán a una mejor comprensión de los ecosistemas litorales de Canarias, proporcionando información para su conservación, uso y gestión sostenible. Al mismo tiempo, serán de gran valor para entender el efecto que tienen los procesos antropogénicos en el ámbito local, en particular, aquellos ocasionados por el cambio climático y la contaminación. La informacióngenerada se integrará en programas de observación de mayor escala en el ámbito regional y, en general, en la observación del Atlántico.

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