La agricultura de Tenerife toma medidas contra la mosca de la fruta

Las áreas de Agricultura del Cabildo tinerfeño y del Gobierno regional diseñan un plan de acción que se desarrollará durante los próximos tres años con la subvención de trampas para este insecto.
Mosca de la fruta-trampa
La colocación de este tipo de trampas permitirá reducir el uso de productos fitosanitarios (cedida).

El Cabildo de Tenerife y la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias han iniciado una campaña fitosanitaria para el control de la mosca de la fruta, una plaga que produce daños importantes en cítricos, frutales templados y otros tropicales y subtropicales.

 La campaña se desarrollará "durante tres años y vamos a empezar en la zona sur, desde Fasnia hasta Santiago del Teide, y el próximo año se realizará en el área metropolitana mientras que  en 2020 abarcaremos la zona norte de la Isla”, resalta el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jesús Morales,.

En este sentido, el viceconsejero del Sector Primario del Gobierno de Canarias, Abel Morales, ha indicado que “la colaboración entre ambas administraciones deriva en gran medida de los buenos resultados obtenidos en el periodo 2007-2009 en el que se obtuvo una disminución importante de la fruta bichada, así como una reducción en el uso de productos fitosanitarios para el control de este insecto”.

Al respecto, afirma que el éxito de este tipo de campañas radica en que los agricultores y agricultoras se impliquen en este proyecto.​

En el Sur, este año

Para la campaña de este año en el Sur, que se inició esta semana y concluirá el 30 de junio, los agricultores de frutales deberán solicitar sus trampas en las agencias de Extensión Agraria correspondientes, donde se les hará entrega de un vale con el número de trampas que deben retirar en los puntos de distribución después de abonar un pequeño porcentaje de su coste. El agricultor deberá comprometerse también a mantener activas las trampas durante los dos próximos años.

La regla general es que estas trampas deben colocarse unos 45 días antes de la madurez comercial de la fruta y retirarlas al finalizar la recolección con el fin de evitar su deterioro o caída y así puedan volverse a colocar en la siguiente campaña.

En este sentido, el consejero insular incide en la importancia de la colaboración de los agricultores “ya que el éxito de la iniciativa dependerá de que las trampas sean colocadas por el mayor número de agricultores posible  y, por otro lado, de que se mantengan activas durante las próximas campañas”.

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