Agricultura anima al sector a la siembra de maracuyá

Un estudio pone de relieve que con las técnicas de cultivo adecuadas se acortan los ciclos productivos y se logran producciones altas y de buena calidad buena parte del año.
parchita
La parchita o fruta de la pasión podría convertirse en un cultivo rentable para el agricultor canario (cedida).

El cultivo del maracuyá podría repercutir positivamente en la economía de los agricultores del Archipiélago a raíz del estudio que están llevando a cabo investigadores del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), organismo autónomo adscrito a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno regional. En este sentido, las experiencias desarrolladas hasta el momento muestran que en las Islas, en determinadas localizaciones, con las técnicas de cultivo adecuadas, se puede llegar a ciclos productivos relativamente cortos y altas producciones de buena calidad, prácticamente a lo largo de todo el año.

Esta fruta, conocida también como parchita o fruta de la pasión, está registrando un aumento de la demanda tanto local como para su exportación, lo que puede representar una oportunidad para los agricultores del Archipiélago, que destaca por su potencial en el cultivo de frutales subtropicales y tropicales, se resalta desde el Ejecutivo regional.

El consumidor que empieza a comprar este producto suele fidelizar su consumo en mayor o menor medida dependiendo de su disponibilidad, de los precios de venta al público y del conocimiento de sus propiedades nutricionales y posibilidades de uso del mismo: como fruta fresca, jugos, postres, salsas, mermeladas y helados, entre otras. Así, el objetivo del ICIA es sentar las bases para lograr una producción estable y de buena calidad a lo largo de todo el año en explotaciones rentables.

Variedades específicas

En este sentido, los trabajos de dicho departamento regional en el marco de esta investigación se dirigen a obtener, evaluar, caracterizar y seleccionar el material vegetal que mejor se adapte a la condiciones agroambientales del Archipiélago como a las exigencias del mercado local de exportación, con el propósito de contar con variedades de características específicas dependiendo del mercado y del uso al que se destinen.

Otro de los objetivos es mejorar las técnicas culturales y de postcosecha, adaptándolas al material vegetal seleccionado, para facilitar que la fruta llegue al consumidor final en perfectas condiciones y que tenga una larga vida útil, lo que facilita sus posibilidades de comercialización. Por último, también se busca abordar de forma sostenible las estrategias de cultivo y control de plagas y enfermedades que puedan afectar al cultivo, apostando por soluciones respetuosas para el medio ambiente y por su cultivo de forma orgánica y ecológica.

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