Fuerteventura prepara sus barrancos para retener el agua de lluvia

La actuación permitirá que un total de ocho hectómetros de agua de lluvia no lleguen al mar, y se lleven consigo tierra vegetal y de cultivos, según se destacó.
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Marcial Morales (d), presidente insular, destaca la importancia de este proyecto (cedida)

El Cabildo de Fuerteventura, a través del Consejo Insular de Aguas, ha finalizado las obras encaminadas a retener ocho hectómetros de agua de lluvia con el objetivo de que no se pierdan al mar y se lleven consigo tierra vegetal y de cultivos. Así lo manifestaron el presidente de la Corporación insular, Marcial Morales, y el consejero de Aguas, Andrés Díaz Matoso, durante una visita que realizaron a los dos desarenadores construidos en el barranco de Guisguey para evitar que durante las lluvias se pierda tierra de la superficie al mar y mejorar el nivel y la calidad del agua almacenada en el subsuelo de la Isla. El programa Vertido Cero tiene como objetivo conseguir en el año 2020 almacenar 12 hectómetros de agua de lluvia.

“Barrancos como el de Guisguey es donde hemos hecho siempre las pruebas para lo que luego desarrollamos en todas las cuencas de la Isla con la finalidad de que la lluvia se filtre en el subsuelo y enriquezca la masa de agua del subsuelo”, detalló Marcial Morales.

“Desde el Consejo Insular de Agua se viene trabajando intensamente en presas secas en la composición de los muros para contener las gavias, sistemas tradicionales de cultivos y así recargar el acuífero que es necesario para la agricultura de la Isla para la estación de agua como es tradicional”, explicó Díaz Matoso.

Medio millón en inversión

Con este proyecto, que cuenta este año con una inversión de 500.000 euros, se cumple el objetivo hidrológico sobre aprovechamiento de las aguas pluviales de escorrentía. Las obras que se han ejecutado en la subcuenca del Valle de Guisguey, principalmente en el tramo de cauce del Barranco de Guisguey comprendido entre los denominados Barranco del Sabio y Barranco de Valle Corto, de unos 4.350 metros de longitud, están encaminadas a la restitución del lecho y evitar la degradación de sus márgenes. Para ello, se ejecutan ocho hidrotecnias transversales al cauce para la retención agua y sedimentos, así como la construcción de tres desarenadores que permiten disminuir la salida de tierra o material de arrastre al mar.

Además de estas actuaciones, se han culminado obras como las hidrotecnias o diques y muros de encauzamiento en el cauce público del Barranco de Jaifa, y desarenadores del barranco de Pozo Negro.

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