La sequía pone a la apicultura Gomera al borde de la desaparición

La escasez de lluvias causa estragos en la producción de miel, que se recorta un 60 por ciento.
colmena
La ausencia de polen está provocando la muerte de colmenas gomeras.

La apicultura en La Gomera tal vez no ocupe un lugar determinante dentro del sector primario, pero se ha convertido en uno de los productos más rentables y mejor aceptado por los consumidores. Eso sí, cuando se dan las condiciones propicias para ello, que no son precisamente las actuales. En estos momentos, la sequía ha dado lugar a que la producción haya descendido en más de un 50% con respecto al año pasado y en comparación con otros ejercicios la cifra podría elevarse a un 60%.

De continuar la situación se tendrá que recurrir a medidas extraordinarias como es alimentar a las abejas a base de agua y azúcar. Y eso para simplemente mantenerlas con vida, porque en la actualidad muchas de las colmenas se están muriendo literalmente de hambre.

El presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo Curbelo, defiende que en el ámbito de todo el Archipiélago se debe hacer una apuesta firme y decidida para recuperar el medio rural. En el caso de La Gomera se dan particularidades como el guarapeo y una apicultura de gran calidad y la prueba es la repercusión excepcional que ha tenido a lo largo de los años. “Estamos hablando del trabajo de mucho tiempo y por ello desde las instituciones debemos hacer lo posible para que no se pierda y ayudarles en la medida de lo posible”. A todo ello, se une el compromiso de los productores para que trabajen también con el fin mantener vivo a este mundo.

En estos momentos en La Gomera existen 96 apicultores que, según el último censo elaborado el año pasado, mantenían 2.214 colmenas. Pero la situación tal vez haya cambiado de forma significativa en la actualidad. La Isla cuenta con un colectivo que aglutina a gran parte de estos productores en la Asociación Apícola de La Gomera. De hecho, el Cabildo cada año les otorga una ayuda para hacer frente a los gastos sanitarios, participar y organizar cursos y a la contratación de una veterinaria.

También la varroa

"Lo importante es mantener esta actividad y la producción de unas mieles que han sido ya acreedoras de varios premios de oro y plata por sus especiales características", se destaca. Al respecto, se resalta que la abeja negra de La Gomera es similar a la del resto de Canarias, pero lógicamente se ha adaptado a las peculiaridades de la Isla y convive junto con ejemplares importados.

La producción de La Gomera se vende en su totalidad, pero lo cierto es que el mercado está desabastecido por la sequía. La calidad ha sido ratificada por análisis llevados a cabo en Alemania, en los que se certificó que contiene un cero por ciento de productos fitosanitarios. Sin embargo, en el caso de las elaboradas en Argentina, Alemania o China, los porcentajes se disparan y más aún en los de este último país.

Por si fuera poco La Gomera también padece los efectos de la epidemia de la varroa, un ácaro que acaba con las crías. Desde la Asociación se indica que aunque se trata de un sector que no tiene gran peso económico si debe ser conservado por su importancia social. Y ello es así al tratarse de una actividad social y medioambiental de importancia.

Los distintos tipos de miel

Quico Herrera es un apicultor en Hermigua que trabaja con alrededor de ciento treinta colmenas. Dice que en la actualidad se sienten “acorralados” por la falta de lluvias lo que ha reducido su producción en más de la mitad con respecto a la de otros años.

“Si no llueve no hay polen que es lo que recolectan las abejas y sirve para que pongan los huevos con el que hacen el néctar. Cuando hay una buena floración se produce mucho y acabamos vendiendo toda la producción”. En estos momentos ha tenido que recurrir a medidas desesperadas como reservar un bidón de miel para alimentar las colmenas que tiene en Benchijigua para cuando la situación sea ya insostenible. “Desde octubre no llueve nada y la verdad es que el panorama da un poco de miedo. Ahora mismo hemos conseguido mantener algunas colmenas pero si tardamos más se perderán muchas”.

"En Isla se producen diversas variedades de mieles, como en la costa del sur, donde las abejas se alimentan de tajarastes, son claras y aromáticas En el norte, repleto de aguacateros y arbustos, son más oscuras, de sabor más fuerte y con muchos minerales. Y luego están la del monte, también oscura de muy buen sabor. Pero luego también nos encontramos con ciertas peculiaridades, como la que es elaborada con los bejeques del sur y otra del cardo azul de Arure", señala Herrera, quien afirma que “no existe una característica única sino que todo depende de los microclimas”.

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